Las tortugas son reptiles caracterizados por tener un caparazón que protege sus órganos internos. Existen especies terrestres y acuáticas, cada una adaptada a su ambiente específico. Las tortugas son conocidas por su longevidad extraordinaria, pudiendo vivir más de 100 años en muchos casos.
Estos reptiles tranquilos son mascotas populares debido a su naturaleza pacífica y sus necesidades de cuidado relativamente sencillas. Sin embargo, requieren un ambiente adecuado con temperatura, humedad y alimentación específicas según su especie. Las tortugas terrestres necesitan espacios amplios para caminar, mientras que las acuáticas requieren tanques con zonas de agua y áreas secas.
Muchas especies de tortugas están en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat, la caza furtiva y la contaminación. Es crucial proteger a estas criaturas ancestrales. Las tortugas marinas enfrentan amenazas adicionales como la pesca incidental, la ingestión de plásticos y la pérdida de playas de anidación debido al desarrollo costero.
Las tortugas son conocidas por su increíble longevidad. Algunas especies pueden vivir más de 100 años, siendo uno de los vertebrados más longevos del planeta. La tortuga gigante de Galápagos puede superar los 150 años de edad. Esta longevidad se debe a su metabolismo lento y su capacidad de regular su temperatura corporal.